Peña Rueba. Espolón del Gallego+ Espolón Fuertes, la escalada de moda

Peña Rueba. Espolón del Gallego+ Espolón Fuertes, la escalada de moda
El pasado de 11 de Junio Goyo Martínez y yo escalamos el Espolón del Gállego de peña Rueba, alcanzando después la cima por el Espolón Fuertes. Es la actual vía de moda en nuestras montañas y se trata de una escalada interesante de casi 400 metros que se eleva por los muros verticales de la zona central de la cara Este de la peña, encadenando dos vías de muy distinta época y características.
Peña Rueba. Un poco de historia:
Peña Rueba es el gran macizo de conglomerado que junto con los mallos de Riglos forma el gigantesco pórtico del desfiladero del río Gállego que se prolonga aguas arriba hasta el pantano de la Peña. Los escaladores de Riglos siempre hemos contemplado peña Rueba con curiosidad e interés pero solo hasta entrados los años 90 el macizo empezó a desarrollar su potencial deportivo.
Su primera escalada la realizaron Rafael Montaner y José Antonio Bescos en 1961, subiendo el gran diedro formado en la zona más alta de la cara Este, durísima escalada de unos 350 mts. que consiguieron tras un vivac en la pared. La repetí en 1977 con Jesús Vallés, Amador Coscolluela y Jesús Bernal, entonces animados por el relato que sobre esta aventura nos hizo Montaner en las innumerables tardes en las que nos juntábamos para preparar nuestra guía sobre los Mallos. “Escalada larga, dura, sostenida y difícil; ambiente bastante salvaje, hostil; que os guste no está garantizado…”, era su comentario en el estilo aseverativo con el que Montaner solía referirnos.
Rafael Fuertes, “Rafita”, singular escalador de Riglos de finales de los años 60 y principios de los 70, realizó varias primeras en Riglos (Fuertes-Campanario al Dedo del Firé, Fuertes-Faguas al Pisón , ambas de 1968; Fuertes-Campanario a la Aguja Roja de 1970, ) y también abrió, en 1971 con Ricardo Fayos, dos rutas nuevas en peña Rueba. Siguieron dos canales que enmarcan las puntas que bautizaron como “punta Watabe” en memoria del escalador de la tragedia japonesa del Eiger y la punta “Asterix”, un simpático homenaje a sus comics favoritos.
Dos escaladas se hicieron en aquellos años: el “Espolón Noroeste”, obra de José María Barcos y Miguel Sevil . En 1971 subieron este severo pilar existente a la derecha del Gran Diedro, abierta con el audaz estilo de la época: una docena de clavos, dos cuerdas de sesenta metros y una gran dosis de valor y talento. Los mismos escaladores, junto con Manuel Alcolea, abrieron en 1976 el elegante espolón que enmarca el Gran Diedro por la izquierda, alcanzando, en la lógica de entonces, la zona superior del mismo por una sucesión evidente de canales herbosas que en diagonal recorren la zona inferior de la pared Este de la peña. Subieron después a la cima por el espolón que se eleva desde una pequeña punta de conglomerado conocida como “punta La Ralla”. La vía la dedicaron a su amigo y pionero del macizo Rafael Fuertes, firmando, de esta forma, una soberbia escalada conocida desde entonces como “Espolón Fuertes”.
Toño Ubieto e Ignacio Cinto hicieron en esa época la primera vía de la cara Sur de Peña Rueba, la “Vía del 75 “ inaugurando para la escalada esta “terra ignota” hasta el momento y que tantas vías llegaría a conocer entrado el nuevo siglo.
Años 90. Escaladas de aventura.
Hasta los años 90 peña Rueba fue olvidada por los escaladores debido a las referencias en general poco favorables y la abrumadora actividad focalizada en sus vecinos mallos de Riglos, donde una nueva mentalidad “free”y el desarrollo de los nuevos materiales técnicos estaban consiguiendo escaladas cada vez más comprometidas y difíciles.
En 1993, Antonio García Picazo y Fredi Pareda realizaron una nueva ruta en peña Rueba, la “Directa al Espolón Central”. Escalaron una vía directa desde el suelo por el espolón formado a la izquierda del Gran Diedro, del que el Espolón Fuertes solo subía su sección superior. Esta vía que, según manifestaciones del propio Picazo ya había sido intentada por escaladores anónimos, sigue una fisura bastante marcada; más arriba, en el torreón final que forma el propio espolón, la terminaron mediante dos largos de gran dificultad, alcanzando de esta forma la punta La Ralla. Los mismos escaladores junto con Sergi Parcerisas abrieron en 1994 otra vía nueva, esta vez en la cara Sur, entrando por la “vía del 75” y escalando después los muros a su derecha que llevan a la cima del Mallo Estrella. Un año más tarde los vascos Javier Mugarra y Guillermo Bañales, “Willy” abrían otra ruta de gran dificultad a este mallo por la zona de pared más a la derecha. También hicieron un mes después una comprometida escalada por la inmensa muralla a la izquierda del espolón Central de la cara Este, probablemente la pared más sobrecogedora de la peña.

Peña Rueba siglo XXI
En el nuevo siglo vivimos un momento de evolución técnica y cambio de mentalidades sin precedentes. La escalada clásica, de compromiso y aventura, está siendo sustituida por un desarrollo formidable de la dificultad en las nuevas vías facilitado por la minimización del riesgo inherente en la escalada mediante el recurso sistemático a la equipación con paraboles y demás seguros de corte industrial. El resultado es la sustitución de un ejercicio de aventura que incluye, entre otras cosas, incertidumbre y fuerte riesgo para la integridad física, por una práctica deportiva fundamentada en la habilidad trepadora ejecutada bajo un riesgo de accidente más controlado gracias a los seguros fijos que equipan las vías, estilo que todos conocemos como escalada “deportiva” y que es el mayoritariamente deseado por el escalador multimedia actual.
Peña Rueba, como es lógico, no ha sido ajena a esta tendencia, y actualmente cuenta con varias vías “deportivas” perfectamente equipadas y acondicionadas por Ignacio Cinto, Julio Benedé y Luis Royo. Estas vías cuentan con el lógico interés de la comunidad de escaladores que cada fin de semana se esfuerzan en su repetición.
Las cordadas más potentes han realizado durante la última década nuevas rutas de aventura completando de esta forma un amplio catálogo de escalada de todos los estilos. En peña Rueba se han instalado además dos vías ferratas, como alternativas a la ruta Normal a la cima.
La generalización de la escalada en peña Rueba ha provocado la inquietud de la Administración (Dirección General de Desarrollo Sostenible y Biodiversidad de Aragón), esforzada desde hace años en la conservación del quebrantahuesos, ave de la familia de los buitres prácticamente extinguida, llegándose a prohibir en Diciembre de 2010 la escalada en peña Rueba. No obstante, esta decisión ha sido parcialmente reconsiderada por Resolución de la DGA, de 16 de Febrero de 2011, una vez valorado el impacto ambiental que la escalada produce sobre el habitat de estas grandes aves y en un intento de conciliar por un lado la deseable protección conservacionista con el derecho de los ciudadanos a disfrutar de un espacio natural de ocio deportivo y el desarrollo económico-turístico de los pueblos de la zona por otro. Hasta el 31 de Mayo pasado, estaba declarada zona de exclusión la de la ferrata Oeste “Varella Portiello”, autorizándose la actividad deportiva en el resto de la peña Rueba.
Información de interés:
-La guía ”Mallos de Riglos, escaladas y excursiones”, de Montaner y mía (Montañeros de Aragón, 1984) cuenta con un capítulo dedicado a peña Ruaba que describe las escaladas existentes a la fecha de su publicación.
-La revista Desnivel publicó en su número 292 de Noviembre 2010 un completo artículo sobre peña Rueba de Armand Ballart ilustrado con fichas detalladas con la calidad artística a la que Ballart nos tiene acostumbrados. La vía del espolón del Gállego no aparece dada su reciente apertura.
-En Internet aparecen diversas informaciones sobre las escaladas en peña Rueba.
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Seguidamente detallo nuestras impresiones sobre las vías Espolón del Gállego y espolón Fuertes:
Espolón del Gállego+ Espolón Fuertes. Peña Rueba, cara Este.
Magnifica escalada de casi 400 mts por la cara Este de peña Rueba. La vía va por los muros verticales de la zona central de la cara Este de la peña, encadenando dos vías de muy distinta época y características.
Espolón del Gállego
Primera ascensión por Julio Benede y Luis Royo, en 2011 .
Escalada de unos 250 mts. 6ª, máx obligado V+/Ao. Vía de estilo deportivo, muy bien equipada con paraboles y tiradas cortas que se pueden empalmar al gusto con cuerdas de 50 mts. o más. Por ella se alcanza la punta de La Ralla desde la que se llega a la cima de la muralla por el espolón Fuertes, vía clásica y más del estilo “Riglos”, equipada con seguros tradicionales salvo en las reuniones que han sido protegidas con paraboles. Cuesta unas 3 horas de escalada para el Espolón del Gállego y 2 más para el Espolón Fuertes. Llevar unas 15 cintas.
El comienzo de la escalada está situado en el punto más bajo de la muralla, a la izquierda de un gran contrafuerte y más o menos al aplomo de la cima. Se alcanza por una barranquera a la que se llega desde la pista que sale desde la carretera, a 1 Km de Murillo aproximadamente dirección Pamplona, abierta para el mantenimiento de una línea de alta tensión. De 20 a 30 minutos desde la carretera o desde primer espacio para aparcar, una vez en la pista.
Un primer largo en placa tumbada (IV+) sitúa al pie de una zona de panzas y cornisas que se escalan en cuatro pequeños largos de recorrido sinuoso e inteligente (IV a V). Se llega al pie de dos muros sucesivos más difíciles, en particular el segundo (V+/Ao), alcanzándose un gran nicho al pie de un extraplomo. Se escala por la derecha (V+/Ao) y después por una fisura más fácil (IV+). Se llega a la zona superior del espolón, en forma de torreón singularizado que se escala en dos largos más (IV a V, dos pasos más difíciles) y seguidamente a la cima de la punta la Ralla. En total unos 250 mts de escalada. Abandono facultativo en 6 rapeles por las canales de la izquierda.
Espolón Fuertes
Primera ascensión 11 de Julio de 1976, por José Mari Barcos, Miguel Sevil y Manolo Alcolea.
Desde la punta La Ralla, la visión del espolón Fuertes es impresionante. La vía resulta más bonita e interesante de lo que parece. Unos 150 mts .Roca medianamente descompuesta, aunque con el paso de las cordadas se ha mejorado bastante (¡ojo con la caída de piedras si llevamos cordadas delante!). Vía equipada, paraboles en casi todas las reuniones. Los seguros en los largos son clavos, puentes de roca y algún spit más moderno.
Comenzar desde un rellano confortable al pie del espolón (corta arista, aérea pero fácil, para alcanzarlo). Escalar un primer largo por los muros de la cara derecha del mismo (unos 40 mts, IV+). Un segundo largo más vertical va por la izquierda de una fea entosta, llegándose por la placa de líquenes amarillos a su izquierda hasta un pequeño rellano muy aéreo equipado para reunión (V). Después un muro más tumbado de malas rocas lleva a la siguiente reunión debajo de otra gran entosta de aspecto ruinoso (IV+). Alcanzar la entosta y cruzar a la izquierda por debajo para escalar las placas romas a su izquierda y terminar el largo en lo alto de una fisura (V). Una veintena de metros fáciles llevan a la cima.
Descenso: desde la cima hasta la carretera cuesta 1h30 aproximadamente, bien por la vía Normal de peña Rueba (bajar hacia Murillo siguiendo los mojones de piedras en la línea de cimas y después seguir por una canal herbosa a la derecha con algunos destrepes fáciles) bien por la ferrata de la Mora.
PD: Tradicionalmente los escaladores hemos llamado a este macizo peña “Ruaba”, sin embargo parece más correcta la toponimia peña ”Rueba”, nombre más usado en la actualidad.
Fernando Orús. Fotos: https://picasaweb.google.com/fernandoorus/PenaRueba?authuser=0&feat=dire...

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